jueves, 4 de julio de 2013

Permitame

"Cuando descubro un documento, al principio me conmociona y al tiempo me agobia. Pero lo que luego sucede -y diciendo esto no hago más que repetirme- es que de pronto, de alguno de esos papeles se alza una imagen, una escena, una cara." Así explica Gloria Pampillo el camino que recorrió a partir del encuentro y extravío de un librito de tapa gris que había pertenecido a su abuelo, desde donde se asomó por primera vez a la historia de Bernardo Pampillo, capitán de la Séptima Compañía del Tercio de Gallegos, que al rendir el último bastión inglés durante la Segunda Invasión de Buenos Aires, no sólo conquistó el sable del general Craufurd sino también, casi un siglo después, la esforzada pluma de una de sus probables descendientes. En efecto, con una paciencia rayana en la obstinación, rastreando en archivos y bibliotecas, ella desempolvó memorias, alegatos, documentos, cartas, sin olvidar siquiera algún romance popular, hasta que de ese cúmulo de materiales se terminó de desprender un rostro que le permitió trazar las palabras iniciales de su última novela: "Lo veo. Puedo escribir sobre él porque lo veo".
Y si es válido escribir aquí "explica", pese a que Gloria Pampillo, profesora titular consulta de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, falleció el pasado 27 de febrero, es porque esas palabras quedaron fijadas en el presente perpetuo, casi intemporal, de la literatura. Un presente que también habita el registro de la Audiovideoteca de Buenos Aires, donde se puede ver y escuchar a Gloria, en una breve entrevista hecha en 2006, en que reitera los consejos que daba en sus talleres literarios: "Que tus personajes no piensen. Mostralos. Representá".

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