lunes, 15 de julio de 2013

COLLAGE DE LETRAS DE LUISA CALCUMIL

Buenas noches hermanos, buenas noches a todos. Estamos reunidos. Gente que vive con poco.
Hoy no hay destino capaz, ni pa' sacarnos de pobres.
¿Sabe? Estoy sin trabajo... Enfrentarse con la indiferencia, sintiéndome como el peor.
Me martillan la cabeza tantos perros ladrando, como yo...
Me anda tentando salirme de la ley o trajinar como un buey o morirme...
Si me han quitado la hombría.

WING DERECHO

Abriendo la cancha, no se amontonen.
Después una línea de tres.
No hay mejor defensa que un buen ataque.

jueves, 4 de julio de 2013

PRESENTACIÓN Y SALUDO

Siempre se nombra a la persona de menor edad o categoría a la persona de mayor edad o categoría. Es decir, se presenta de menos a más. La persona más joven es presentada a la de mayor edad. El hombre es presentado a la mujer. En caso de coincidencia de mujer y persona mayor, prevalece la persona mayor como elemento decisorio.

La mujer se presenta a la persona mayor; teniendo en cuenta que la persona sea bastante mayor.

Una cuestión que convive con el saludo, es quien dirige la palabra primero a quien. En la mayor parte de los casos, se sigue un orden inverso al de las presentaciones, es decir: el mayor se dirige al más joven, la mujer al hombre, el jefe a sus empleados ... y así en orden inverso al de las presentaciones.

Permitame

"Cuando descubro un documento, al principio me conmociona y al tiempo me agobia. Pero lo que luego sucede -y diciendo esto no hago más que repetirme- es que de pronto, de alguno de esos papeles se alza una imagen, una escena, una cara." Así explica Gloria Pampillo el camino que recorrió a partir del encuentro y extravío de un librito de tapa gris que había pertenecido a su abuelo, desde donde se asomó por primera vez a la historia de Bernardo Pampillo, capitán de la Séptima Compañía del Tercio de Gallegos, que al rendir el último bastión inglés durante la Segunda Invasión de Buenos Aires, no sólo conquistó el sable del general Craufurd sino también, casi un siglo después, la esforzada pluma de una de sus probables descendientes. En efecto, con una paciencia rayana en la obstinación, rastreando en archivos y bibliotecas, ella desempolvó memorias, alegatos, documentos, cartas, sin olvidar siquiera algún romance popular, hasta que de ese cúmulo de materiales se terminó de desprender un rostro que le permitió trazar las palabras iniciales de su última novela: "Lo veo. Puedo escribir sobre él porque lo veo".
Y si es válido escribir aquí "explica", pese a que Gloria Pampillo, profesora titular consulta de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, falleció el pasado 27 de febrero, es porque esas palabras quedaron fijadas en el presente perpetuo, casi intemporal, de la literatura. Un presente que también habita el registro de la Audiovideoteca de Buenos Aires, donde se puede ver y escuchar a Gloria, en una breve entrevista hecha en 2006, en que reitera los consejos que daba en sus talleres literarios: "Que tus personajes no piensen. Mostralos. Representá".