viernes, 6 de diciembre de 2013

DIOS MIO

Butaldoni terminó de habilitar el último conector y no tuvo que esperar.

(Un refrito de funciones estocásticas, tecnología de la información, estudio de la armonía y varias especialidades más de la física, sumado a los sistemas de georreferenciación, permitieron llegar a la solución del problema.) 

(Butaldoni quería escuchar a Jesús, la demanda final de Jesús en Sinaí, y reprogramaba metódicamente lugar y tiempo de emisión en una matriz que simulaba los rebotes del sonido a lo largo de los últimos dos mil y tantos años e invertía los armónicos de la voz, de forma de recoger el original, luego de todas las variaciones que se hubieran producido. Años buscando le habían permitido establecer que a los sonidos también se les puede aplicar ingeniería inversa y hacerlos confluir en su lugar de origen. En el sitio exacto Butaldoni colocó el aparato de percepción y decodificación.)

La explosión produjo su muerte.

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